En el valle de Curacaví, a mitad de camino entre Santiago y la costa por la Ruta 68, el dulce chileno se volvió oficio: hornos familiares que llevan generaciones haciendo chilenitos, amarillos, empolvados y merengues con manjar de verdad.
Nuestro sello es el formato: paquetes sellados de fábrica con 6 unidades de un solo dulce. Es la manera curacavinana de vender — la que permite llevar, regalar y revender el dulce manteniéndolo fresco y entero.
Somos el mismo equipo detrás de Dulces de La Ligua (dulcesdelaliguachile.com): dos tradiciones dulceras chilenas, una misma forma seria de trabajar y despachar.
Lo que nos define
Por qué las familias nos prefieren
Calidad premium
Trabajamos con maestros dulceros de Curacaví que cuidan cada masa, cada manjar y cada horneada.
Sabor de Curacaví
El dulce que se compra parando en la Ruta 68, ahora sellado en paquete y despachado a tu puerta.
Paquetes sellados
Cada paquete trae 6 unidades de un solo dulce, sellado de fábrica: fácil de llevar, regalar y revender.
Frescos cada semana
Producción continua: los paquetes salen frescos, no de bodega.
Venta por mayor
Cajas surtidas de paquetes con precio preferente para negocios, eventos y revendedores.
Compra fácil
Eliges tus paquetes, llenas tus datos en el mismo carrito y pagas con tarjeta. Sin vueltas.
Pruébalos y decide
Parte con tus favoritos o arma una caja mayorista surtida.
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